Un Taller de Aventuras
Caminando Con Hijos

Caminando Con Hijos

Este fin de semana me fui a caminar con mis hijos Irving y Laura, y mi sobrino Juan Diego. Adrian Benedetti y su esposa Cristina, con su labrador Lucy,  nos acompañaron por unas horas y luego regresaron. El plan era simple: ir a dormir a unas rocas que hay detrás de la India Dormida, como a unos 5km de nuestra casa. La idea era dormir debajo de la roca más grande que hace una buena cueva. Por si acaso llevaba hamacas para dormir si nos llovía mucho.

En algún momento después que Adrian y Cristina se regresaron, ya en la parte de atrás de La India Dormida, debo haber girado mal en alguna de tantas divisiones de caminos que encontrábamos. Sabía que estaba fuera de la ruta pero pensaba que iba a poder empatar los caminos para llegar a la roca que tenía en mente para dormir. Estaba equivocado, el camino que seguíamos se nos cerró. Encima, esta lloviendo a cántaros. Por suerte los niños estaban felices con la aventura abriendo camino a través de la paja.

Eventualmente encontramos un camino que bajaba por un filo y que podía ver que eventualmente nos llevaría a una unión de dos ríos. Ya se estaba oscureciendo y los niños se preguntaban que pasaría si se iba la luz. Yo les dije que teníamos linternas y con eso podríamos seguir el camino sin problema. Irving estaba algo preocupado de que este camino también se fuera a cerrar. De mis dos hijos, Irving es el que se preocupa por todo.  Laura va por la vida gozando el momento. Después de una rato, ya de noche, mojados y con frío, la realidad de la situación fue cayendo sobre los chiquitos.

En cuanto Laura decidió que tenía sueño y hambre, acuerpada por Juan Diego, estaba claro que era hora de parar. Por suerte en ese momento ya estábamos en una quebrada y buscando un buen lugar donde pasar la noche. Encontramos un lugarcito apropiado entre dos quebradas, con agua a ambos lados y troncos para colgar las hamacas. Mientras los niños se ponían ropa seca yo colgaba las hamacas. Inmediatamente les calenté su cena (llevaba los restos de una paella que había cocinado al medio día). Todos apagaron sus luces en cuanto se metieron en su hamaca y quedaron rendidos.

Al despertar iniciamos el desayuno: cereal y chili con carne y arroz moro. Era un desayuno algo ecléctico, pero a todos nos iba a dejar nutridos para el regreso a casa. A las 9:00am iniciamos nuestro regreso siguiendo la quebrada que teníamos a un lado hacia arriba ya que tenía un buen camino. Eventualmente iniciamos un ascenso largo y me tocó ayudar a los dos más pequeños, Laura y Juan Diego, con sus mochilas. Por suerte todos íbamos super ultra livianos y ya yo había usado toda la comida que había cargado. Cuando llegamos a coronar nuestro ascenso pudimos tener una vista clara de la parte de atrás de La India Dormida y pudimos orientarnos bien.

Eventualmente logramos encontrar una buena bajada al río (Quebrada Nisperal) que sube hacia la cabeza de La India. Al llegar al río los niños se dieron un buen baño y quedaron con nuevos, con las pilas cargadas. En la bajada todos cargaron sus mochilas, pero ahora en la subida de regreso a La India tuve que volver a ayudarlos. Les encantó la subida porque se sentían seguros siguiendo el camino de piedra que les permitía pisar con seguridad y confiar que íbamos en buena dirección. Ya habían tenido suficiente aventura por un fin de semana.

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