Un Taller de Aventuras

Miedo: pelear o correr

Los efectos fisiológicos del miedo son una de las maravillas del sistema nervioso de los animales:

El miedo produce cambios fisiológicos inmediatos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunológico se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores, en preparación para la huida) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina). También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente.”

Yo se que todo esto puede ser sobrecogedor, pero al final es cuestión de actitud. Esa sensación de miedo en un ambiente controlado, donde uno sabe que realmente el riesgo no es tan grande como la emoción que se siente lo hace parecer, es una de las diversiones baratas más grandes que se pueden tener. En parte, por esto es que a mucha gente le gustan las películas de miedo. A mi, en lo personal, me dan mucho miedo y no voy al cine a ver películas de este género.

El texto indentado anterior es de Wikipedia, pero es igual al que se puede encontrar en cualquier otra referencia médica sobre los efectos del medio. El cuerpo nos prepara para enfrentarnos a lo peor que pueda pasar, nos agudiza todos los sentidos y nos inyecta de fuerza y vigor. Estos efectos son tan poderosos que matar inmediatamente a personas con el corazón debil. Pero si uno se prepara para vivir estas emociones con un cuerpo bien preparado para el estrés del miedo, el resultado es diversión de la mejor calidad.

Ya a los hombres nos han quitado las oportunidades que naturalmente se presentaban cuando teníamos que cazar para sobrevivir, y participar en guerras y peleas fortuitas cuando la xenofobia era fundamental para la supervivencia del grupo. Ahora solamente nos quedan actividades como la bicicleta montañera, los kayaks, rappel y otros deportes que tildan de extremos. Otros logran estas emociones en casino, la bolsa de valores, o pasandose altos a toda velocidad. Es claro que algunas opciones son más saludables que otras, y también más o menos riesgosas físicamente. Pero definitivamente que habemos quienes buscamos activamente estas experiencias. Es posible que estemos alambrados un poco diferente al resto de la gente.

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