Un Taller de Aventuras

Río Indio Centro

Río IndioEl fin de semana pasado caminamos desde La Mesa, detrás de El Valle, hasta Río Indio Centro. El camino estaba un poco enlodado, pero todo lo demas estaba espectacular, como siempre. Fuimos Silvia, Teresa, Jordi, Jorge Patricio y yo. Jorge Patricio, por quien planeamos el viaje, estaba algo averiado después de su parranda la noche anterior. Nunca llegamos a Peñas Blancas, en donde pensábamos dormir el sábado en la noche.

Al pasar por Río Indio Nacimiento vimos un letrero del gobierno anunciando la mejora del camino hasta Jordanal. La intención del gobierno es que los autos puedan entrar hasta Jordanal. Esto me lleno de tristeza por un lado. Ya, cada vez más, se están acabando los rincones remotos de nuestro país, convirtiendose en lugares fácilmente accesibles. Ya, desde hace tiempo, las motos recorrían regularmente este camino. En los veranos algunos autos 4×4 podían hacer la ruta con algo de esfuerzo. Por suerte vimos que este proyecto no será fácil: unos enormes derrumbes harán imposible llegar manejando a Jordanal en el futuro cercano.

Los ríos y las quebradas estaban llenas de agua, los árboles aún tienen puestas todas sus hojas, y el aire estaba cargado de humedad. Por suerte el sol no nos calcinó en las horas más álgidas del día. Pasamos el almuerzo en la poza de Jordanal, descansando en la orilla. Estaban arreglando el techo de la escuela de Jordanal. Es bueno ver que el progreso llegue a estas recónditas comunidades. De Jordanal caminamos hacia Arenilla, buscando llegar a Peñas Blancas, pero, luego de coronar la primera subida después de cruzar el Río Jordanal, resulto claro que no llegaríamos con luz al destino planeado.

Ajustamos nuestros planes y nos dirigimos a Río Indio Centro, que siempre es un buen lugar donde acampar. Al lado de la iglesia hay un comedor techado que brinda excelente alojamiento. Tiene agua corriente, letrina, y hasta regadera. El Río Indio es ancho y profundo en Río Indio Centro, con una hermosa poza donde bañarse y refrescarse al final de un arduo día de camino. Pasamos un buen rato en la azulada agua del río gozando de nuestro merecido esparcimiento.

En la cena nos llevamos una sorpresa. Nuestra cena planeada era de salmón ahumado con fetuccine a la crema. Pero nuestros encargados de procurar y transportar la cena habían dejado el salmón en la nevera en la que lo llevaron de Panamá a El Valle. Por suerte teníamos unas longanizas de verano para reemplazar el salmón olvidado. Al final la cena quedó buena y el vino Clos de cajeta ayudó a que todo bajara bien.

En esta caminata estrené mi nueva mochila Golite Jam2 super ultra liviana. La mochila se portó muy bien y estoy muy satisfecho con mi nueva adquisición. Es suficientemente pequeña que hace difícil llevar más de lo estrictamente necesario. Además, empaque mi colchón térmico dentro de la mochila para darle rigidez y no ir con bultos amarrados fuera de mi bolsa. Aún así pude empacar mi bolsa de dormir, hamaca, ropa, botiquín, y estufa dentro de la mochila. Tiene un buen bolsillo atrás para meter los pequeños accesorios adicionales que uno lleva en estos viajes. La correa de la mochila tiene cero acolchonamiento, pero resultó cómoda y apropiada para la ligera carga que tenía que soportar.

Al día siguiente regresamos a la Mesa en menos tiempo de lo que nos tomó bajar de allá arriba. Esto prueba de forma contundente que Jorge había estado bajo los efectos de una cruda muy fea. Bueno, le queda de experiencia que tomar tanto no es bueno para ir a caminar al próximo día.

Leave a Reply